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Incontinencia urinaria: mitos y tabúes para revisar

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Un síntoma que afecta a cerca de 400 millones de personas en todo el mundo y más de 1.5 millones de argentinos. En tanto que 1 de cada 4 mujeres sufre de pérdidas de orina de manera involuntaria. Mitos y tabúes sobre este malestar que se asocia erróneamente sólo a la vejez o como consecuencia del embarazo.

 

La incontinencia urinaria tiene un gran impacto en la vida de las personas que la padecen, al ocasionarles inconvenientes físicos, sociales, psicológicos y económicos. En particular, la pérdida de orina involuntaria es un problema que afecta a más de 1,5 millones de personas en nuestro país, con mayor preponderancia en la mujer.

Para brindar mayor información sobre este síntoma -y no enfermedad como se la llama comúnmente- y derribar los mitos y tabúes que rodean a la incontinencia urinaria y otros temas relevantes sobre el futuro del bienestar, la multinacional sueca Essity -líder mundial en higiene y salud- realizó la Encuesta Global de Higiene y Salud 2022 a más de 15 mil personas de todo el mundo, incluyendo Sudamérica.  Asimismo, la organización latinoamericana No Pausa presentó un informe sobre la menopausia y el climaterio en el cual el 60% de las mujeres asumió haber experimentado la incontinencia urinaria durante esas etapas.

Ya sean ocasionales o con mayor frecuencia y sin importar la cantidad de líquido derramado, la pérdida de orina genera una sensación de vergüenza. La Encuesta Global de Higiene y Salud 2022 realizada por Essity reveló que el 23% de quienes padecen de incontinencia urinaria, evitan hablar sobre ello.

 

Esto genera que pocas mujeres consulten a un profesional de manera espontánea debido a la falta de información sobre esta condición, sus tratamientos y el pudor por asociarlo, erróneamente, a la vejez.

Desde el punto de vista educativo y con el objetivo de romper tabúes, la Academia TENA® -un espacio que tiene la marca número 1 en incontinencia urinaria a nivel global, en el cual las personas pueden consultar e interiorizarse sobre esta condición-  aspira a concientizar a la población y normalizar la experiencia de vivir con este síntoma. Para ello, brinda información de interés asociada a la misma -a través de artículos, cursos y conferencias-, además de acompañar a hombres y mujeres durante este proceso y evitar que afecte su calidad de vida.

En la Academia TENA®, aseguran que alrededor del 40% de la población sufre de incontinencia urinaria, y este número puede crecer a medida que se acerca a la mediana edad. Si bien es más común en la vida adulta, no se trata de un síntoma asociado solo a la vejez, sino que, por diferentes causas, también la padecen personas menores de 40 años y la mayoría son mujeres.

De hecho, una de cada cuatro mujeres de más de 35 años sufre de pérdidas de orina*. En especial, aquellas que tuvieron partos naturales, alteraciones hormonales o durante el embarazo, con goteos esporádicos leves o moderados. Si bien son mayoría, no son las únicas que padecen de incontinencia urinaria *.

La incontinencia urinaria como síntoma de la menopausia y el climaterio

Desde la organización No Pausa trabajan hace 4 años en la visibilización de la menopausia: una etapa natural de la vida atravesada por cambios hormonales que, la mayoría de las veces, generan alto impacto físico y emocional a quienes lo atraviesan.

Aún en pleno siglo XXI, “se trata de un tema que todavía está bajo las sábanas. Entre muchas otras cosas, no podemos olvidarnos de que es el fin de la vida reproductiva de la mujer y eso tiene una connotación sociocultural fuerte«, analizan desde No Pausa.

 Además, comparten que “es una etapa más de nuestra biografía hormonal que sucede mucho antes de lo que nos imaginamos: a mediados de los 40 ya empezamos a experimentar los síntomas. Son más de 34 los síntomas físicos, cognitivos, emocionales, nutricionales, sexuales y urogenitales que atraviesan esta etapa. Sin embargo, en promedio apenas podemos nombrar 3″, explican las profesionales de No Pausa.

Asimismo, subrayan que el síntoma 35 es la desinformación que, junto a la falta de apoyo profesional -tal como distintos estudios lo mencionan-, han hecho que sea una etapa de incidencia en las relaciones interpersonales y/o laborales.

Inclusive, la mayoría de las personas desconoce que la menopausia ocurre en un solo día de la vida de las mujeres. «La menopausia es esa instancia única, es esa última menstruación que se diagnostica de forma retrospectiva después de un año sin menstruación. Mientras que el climaterio es un período que abarca todos los cambios que suceden previo a la menopausia y es la expresión de la disminución de la producción de estrógenos por parte de los ovarios», aclaró la médica ginecóloga Agustina Starvaggi de la organización especializada en climaterio. Es decir que, tal como explican desde No Pausa, el climaterio es toda una etapa de la biografía hormonal de la mujer que incluye el antes, el durante y el después de la menopausia como última menstruación.

Durante este periodo y a medida que el cuerpo se prepara para dejar de menstruar,  las mujeres pasan por cambios emocionales –tales como tristeza, angustia, cambios de humor- y por síntomas de índole físicos.  Algunos más conocidos -como los sofocos o la bajada de la libido- y otros menos conocidos: nieblas mentales, olvidos frecuentes, sequedad de las mucosas oculares, bucales, vaginales, etc.

Los escapes de orina también pueden aparecer como un síntoma frecuente en esta etapa. Según la Dra. Starvaggi, «el descenso de los estrógenos genera cambios a nivel de la mucosa urogenital que hacen, por un lado, que sea menos efectivo el cierre de la uretra, ese cañito por donde hacemos pis. Entonces, eso favorece la incontinencia de esfuerzo (que son los escapes ante los esfuerzos abdominales) y, por otro lado, favorece también lo que es la incontinencia de urgencia que es la sensación inminente de ganas de ir al baño».

De acuerdo con la organización No Pausa, la mayoría de las veces las mujeres desconocen este vínculo y terminan conviviendo con el malestar que implica la incontinencia. Por lo que es importante concientizar y hablar sobre las distintas alternativas de tratamientos que existen para disminuir su impacto en la calidad de vida.

Un segmento que crece en las góndolas para brindar más soluciones

Las personas que tienen pérdidas de orina creen de forma equivocada que deben usar un pañal para adultos. Pero la realidad demuestra que cada vez más hay más productos en góndolas de farmacias y supermercados.   Protectores diarios, toallas y pants o ropa interior desechable van ganando espacio en el sector de cuidado femenino. Son artículos desarrollados para atender distintos tipos de incontinencia: leve, moderada o abundante. Con la premisa de poder brindarle a las personas el cuidado que necesitan, evitando accidentes y dándoles la seguridad que precisan para seguir realizando sus actividades con normalidad.

Actualmente tenemos un amplio portafolio de productos para los distintos tipos de incontinencia. Por ejemplo, las toallas TENA Discreet parecen iguales a las toallas de menstruación, pero están diseñadas para funcionar diferente. Protegen de goteos, del olor y la humedad así mantienen a la mujer seca y segura por más tiempo ya que son hasta 5 veces más absorbentes que una diseñada para el período menstrual”, comentó Mariela Schteingart, Brand Manager de TENA Argentina.