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Amor eterno: las joyas de Testorelli para San Valentín

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A pocos días del Día de los Enamorados, las joyas se consolidan como una de las opciones más elegidas para regalar. Más allá de las experiencias o los obsequios efímeros, se destacan por su valor simbólico y por convertirse en piezas que acompañan en el tiempo. Desde Testorelli 1887, joyería y relojería de lujo con cinco generaciones de tradición suiza, señalan que entre las tendencias actuales se imponen las cadenas y pulseras en oro para hombres —incluidos collares cortos de perlas— y las piezas en oro blanco con diamantes, gemas de color y perlas para mujeres. La firma presenta una selección especial de joyas pensadas para San Valentín, que combina diseño atemporal y elegancia.

En tiempos dominados por experiencias fugaces y regalos inmediatos, las joyas conservan un lugar singular en la forma de celebrar el amor. Lejos de ser un obsequio más, se mantienen como uno de los símbolos más elegidos para San Valentín por su capacidad de trascender el momento y convertirse en recuerdo, promesa y herencia emocional.

Especialistas del sector coinciden en que, a diferencia de otros regalos, las joyas condensan una carga simbólica difícil de reemplazar: hablan de permanencia, de historia compartida y de vínculos que buscan proyectarse en el tiempo. En fechas como el 14 de febrero, crece la elección de piezas que combinan valor estético con significado personal.

“Una joya no se agota en el acto de regalarla. Acompaña a quien la recibe, se vuelve parte de su vida cotidiana y de su historia”, señala Miriam Testorelli, referente del mundo joyero argentino.

Miriam Testorelli

Entre las piezas más elegidas se destacan anillos, colgantes y pulseras en oro y diamantes, con una marcada preferencia por diseños clásicos y versátiles. La tendencia actual apunta a la simpleza elegante: joyas pensadas para el uso diario, pero con un fuerte valor simbólico que las vuelve únicas.

Otro fenómeno que gana terreno es la búsqueda de regalos personalizados y de piezas concebidas para perdurar en el tiempo, incluso para ser transmitidas de generación en generación. En un contexto donde el lujo se redefine, la durabilidad y el significado aparecen como valores centrales.

“San Valentín sigue siendo una fecha donde el gesto importa tanto como el objeto. Y en ese sentido, la joya conserva un lenguaje propio”, agrega Testorelli.

Con más de un siglo de historia en la Argentina, casas joyeras tradicionales conviven hoy con nuevas miradas del diseño, pero mantienen un denominador común: la idea de que el amor, cuando se representa a través de una joya, busca dejar huella más allá de la fecha en el calendario.